¿Qué me pongo?

¡Bienvenidxs al mundo de los #ECOtruquis!
Hoy hablamos de trapitos y te aviso que no soy fashion victim, ni me atrae en exceso el mundo de la moda. Por tanto, si has llegado aquí buscando tendencias mejor que navegues hacia otro tipo de océanos…

Llega la nueva temporada y tenemos que enfrentarnos a la engorrosa tarea de cambiar nuestro armario. No sé a ti pero yo en este sentido era la reina de la procastinación y mi outfit básico consistía en sandalias con jersey de lana hasta bien entrado el verano o el invierno según correspondiera.

Al final el catarrazo de turno me solía poner en mi sitio y a regañadientes reservaba una tarde tediosa para doblar, guardar y almacenar tropecientas camisas junto con un buen puñado de naftalina (lee aquí las alternativas naturales contra el posible ataque de una polilla)

En realidad ya no sufro por ello y apenas invierto tiempo en reorganizar el armario. ¿Cómo es posible, si de sobra sabes que soy la estrella del rock & caos? Tenías que haber visitado mi estudio de arte en otras épocas…

Poco a poco he ido aprendiendo que mi “horror vacui” (miedo al vacío) es dañino para mí y para los sufridores que viven conmigo, así que me estoy liberando de ataduras que me hacen sentir bien por varias razones:
  • Ahorro minutos interminables mirando el armario con cara de boba y pensando en lo que me voy a poner (entre otras cosas porque antes estaba tan abarrotado que no se veía nada)
  • Cero ansiedad. Ya no grito ¡Arg! ¡No tengo qué ponerme!
  • Me veo arreglada acorde con mi estilo de vida.
  • Se acabaron las compras compulsivas y absurdas.
  • Ya no voy a las rebajas, es más me aburren las rebajas y aborrezco los centros comerciales (en serio, bostezo a la media hora de pisar esos lugares de perdición) Prefiero las tiendas a pie de árbol con moda vintage o segunda mano. Suelen suelen estar dirigidas por gente estupenda y muy amable dispuesta a echarte una mano.
  • Con mi ejemplo slow estoy educando a mi hija (y a su pandilla) que están en su cenit preadolescente. De momento no parece que sea esclava de ninguna marca o tendencia (pero no canto victoria…)
  • Mi economía se ha saneado porque el consumo en ropa se ha reducido en un 70%.
  • Contribuyo a la sostenibilidad (Zero Waste)
  • Mis maletas son la mínima expresión y No hace falta facturar el equipaje.

Vivir con menos = vivir mejor.

Antes de continuar, te daré unos datos horripilosos:
  • La industria de la ropa es la segunda (después del petróleo) más contaminante del planeta.
  • Para fabricar unos vaqueros se gastan más de 3.000 litros de agua.
  • Al año (sólo en España) tiramos a la basura 7 kilos de prendas por persona.
  • La mayoría de nuestras prendas están fabricadas con hilaturas extraídas del petróleo y en cada lavado eliminan micropartículas que corren por el desagüe, llegan a los ríos y definitivamente quedan estancadas en mares y océanos siendo técnicamente imposible poder recogerlas. Éstas pequeñas piezas de plástico son ingeridas por los animales marinos y ascienden por la cadena alimenticia hasta llegar a nosotros.
  • Hay muchas empresas en el mundo de la moda que trabajan con materiales sostenibles, ecológicos y reciclados que merece la pena conocer.
La vida son las decisiones que tomamos cada día. Decide vivir con menos.

Sigue leyendo: ¿Cómo hacer mi armario cápsula?

Algunos de éstos #ECOtruquis los puedes seguir en los canales de @madresfera porque un jueves de cada mes lo dedicamos a desayunar de manera sostenible y nos podrás seguir en directo a las 7:00 de la mañana.

 

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