Reciclando latidos

Hay dos palabras reincidentes en mi trabajo: «retales» y «aprovechamiento»

Siempre hay algo que sobra, que consideramos que no vale, que deberíamos descartar incluso cuando nos estamos esforzando en no producir más desechos.

Veréis, cuando un Giardino está tejido, el trabajo no ha terminado. Falta podar, replantar e incluso hacer algún injerto en puntos que necesitan mayor viveza y como Eduardo en la película no tengo más remedio que recurrir a mis «manos tijeras» y cubrir el suelo de pequeñas hojas.

Pero ya sabemos que aunque estos jardines parezcan muy vivos en realidad son purito plástico.

Lo lógico sería barrer lo sobrante y arrojarlo al contenedor pero estamos en la era del Change The Change y es nuestra responsabilidad REplantearnos hasta la decisión más pequeña.

CHANGE THE CHANGE. Cambia el Cambio Climático

Según la sabiduría india americana << A la hora de tomar una decisión hay que tener en cuenta a las siete generaciones siguientes>>

De los retales nacieron los petit giardinos y también mis corazones de plástico, piezas que voy moldeando mientras aplico calor. Es un proceso lento y la producción es reducida pero merece la pena y todo se aprovecha.

A veces pasan meses sin encontrar cobijo para estos latidos, pero cuando un corazón reconoce a otro afín al suyo, comienzan a caminar al compás.

En ese momento ya no me pertenecen y forman parte de la serie «Reciclando latidos» y son propiedad de esas bonitas personas que considero excepcionales porque con sus pequeños gestos están formando parte del cambio.

kintsugi

Las personas que forman parte de esta serie pueden ser anónimas (aunque algunas no tanto) que posiblemente no sean perfectas, pero no es eso lo que voy buscando.

Hay un arte japonés que se llama kintsugi y que invita a reflexionar porque enaltece la zona dañada de un objeto. La creencia es que cuando algo ha sido herido ya tiene una historia y se vuelve más hermoso.

En lugar de considerar el golpe como pérdida de valor, con la técnica Kintsukurois se reparan y rellenan las grietas con metales preciosos que aportan vitalidad.

Todas tenemos heridas que han sanado. Todos llevamos cicatrices que a veces se esconden y otras se resaltan.

Pensemos en nosotros, somos imperfectos y frágiles pero también somos resilientes y esa capacidad de recuperarnos ¿no es digna de elogio?

Sociedad plastificada

El plástico es un material barato, accesible y nos ha ayudado a evolucionar, que duda cabe, pero que se está convirtiendo en mala hierba. Es una evidencia contra la que algunos se han revelado por eso cada latido reciclado es un símbolo de la revolución.

El día que no disponga de material para tejer mis Giardinos, será el mejor indicador de que hemos logrado el cambio pero hasta entonces seguiré amasando en mi peculiar obrador y espero que el próximo corazón sea para ti ♥

 

 

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