Me confieso huertana de pro

La vuelta al terrón

Aunque lleve ADN de campo, me reconozco torpe con la azada y apenas distingo la hoja del pepino de la del pimiento, pero han pasado varios años desde que me inicié en el noble arte de cultivar el terrón  y ya puedo lanzarme a escribir desde la experiencia… o no.

Este es el resumen de la primera cosecha de mi primer verano: se agostaron las tomateras, las calabazas crecieron a lo jumanji, las acelgas fueron un resort para caracoles, las berenjenas se asolanaron, las zanahorias parecían minions, me pasé de riego con las cebollas y los pimientos se deshidrataron.

Pero debo confesar que aunque la estética fuera deplorable, el saborrrr de lo poco que nació fue insuperable, de ahí que me picara el gusanillo y desde entonces no he dejado de plantar y replantar como digna bisnieta de agricultor .

En primavera, tocará arrancar las matas y arar a fondo la tierra con azadón, rastrillo o con la mula mecánica.

Es esencial que la tierra se oxigene.

En otoño, tendrás que trabajar la tierra, limpiarla de raíces y malas hierbas, arrancar las tomateras y dejar que descanse. Es tiempo para plantar las coles y las espinacas. Ricas, ricas.

Razones para ser hortelana

Si te animas a tener un pequeño huerto aunque seas urbanita aquí tienes algunos datos:

  • Alquilar un espacio entre 30 y 50 metros cuadrados oscila entre 20 y 30€/mes dependiendo de cada ciudad. En casi todos se incluye el agua y las herramientas, pero los hay que te ofrecen talleres, clases y tutorías de apoyo para principiantes.
  • También puedes tener un pequeño huerto vertical en casa. Ahora hay mil ideas para cultivar minihortalizas y tiene su encanto aunque yo prefiera trabajar al sol.
  • Creo que la mejor etapa para estrenarte es la cosecha de verano porque es más variada y no se trabaja al raso pero aconsejo hacer una plantación escalonada para no recoger mucho producto de golpe.
  • Tampoco vas a currar tanto como imaginas, al contrario, si te enganchas a lo verde, lo que vas a querer es tener más terreno cultivable, pero no te precipites porque en poco espacio pero bien organizado puedes abastecer a tu familia.
  • Observa a tus vecinos y abre bien las orejas. Siempre hay un maestro/a agricultor que lleva metido entre plantas toda la vida (greenfingers). Déjate aconsejar.
  • Si tus retoños son de los que la montan cuando les pones en la mesa un plato de guisantes, te recomiendo hacerte con un huerto. Los peques flipan cuando ven que de una semilla enana que han plantado con sus propias manos, sale una calabaza de 50 kilazos.
  • Permíteme que insista, pero si tienes hijos hazte hortelana y si no los tienes… también.
  • Si usas bicicleta, amarra en ella una linda cesta. Ya verás la sonrisa tan bobalicona que llevas de regreso a casa con tu primer ramillete de perejil rizado y no te digo nada de lo que vas a sentir cuando recojas tu primer brócoli o tu pepino serpiente o la exótica coliflor morada… ¡¡¡Prodigios de la naturaleza!!!
  • El primer año vas a ser muy plasta porque solo vas a hablar de tu huerto, puede que incluso envíes fotos a tus sufridos amigos y presumas de tus melones (creo que es mal ejemplo) Leerás libros, seguirás tutoriales en Youtube (la huertina de Tony es ilustrativa) y muchos blogs. Si algo no te va a faltar precisamente es información online y offline pero es momento de aprender y evitarás errores.
  • Tus vecinos de huerto suelen ser majos (hay excepciones) porque aman y respetan la tierra y será raro el día que no te regalen un manojo de rabanitos o unas guindillas.
  • Por otro lado, es un buen momento para charlar con gente de distinta procedencia y amplio abanico de edad. La soledad es el veneno silencioso de nuestro tiempo y no hay mejor ocasión para darle la bienvenida a la grata compañía.
  • Si quieres recordar los sabores perdidos de tu infancia, si quieres hacer la más sabrosa de las ensaladas y el gazpacho de tu vida, si quieres olvidarte de todo y ser feliz en tu terruño, esta es tu oportunidad.

huertourbano25

Te iré contando mis truquis «huertanos», porque me he propuesto compartir contigo lo poco o mucho que he aprendido; desde hacer un semillero, entutorar, asociar cultivos o despalillar las tomateras.

Por tanto y dado que nos hemos presentado formalmente:

¿Me permites que te lleve al huerto?

 

También te podría gustar...