El elogio de lo ordinario y los Ooparts

El poder de la agenda

No apunto las fechas importantes y no tengo idea de los días que llevo «confitada».

Mi negligencia es tan vergonzosa como cuando reenvías el mismo meme al mismo grupo y no te da tiempo a borrarlo.

Pero ahora parecemos exfumadores que saben exactamente los meses, días y minutos que llevan fuera del mercado del humo.

Yo juraría que mis veinte días intramuros los cumplo, pero como mantengo mi cordón psicológico informacovid pues no tengo ni el aproximativo de cuándo empezó todo…

Lo que sí recuerdo es que una mañana (de martes o miércoles) me curé de mi empanamiento y desde entonces estoy mucho más aplicada aunque mi rendimiento mental haya descendido en un 50%.

Los datos objetivos

No he conseguido terminar ningún libro, pero puedo presumir de tener diez empezados. He abandonado a mi entrenador del insta porque me ha dado un tirón en el glúteo y me entra el canguelo si tengo que ir a urgencias. Lo de hacer bizcochos a las cuatro de la mañana se terminó cuando me quedé sin huevos. He arreglado el grifo de la cocina aunque sigue goteando. Me he quedado sin cinta americana (eso sí que ha dolido).Tengo los armarios ordenados mejor que la Marikondo y utilizo un cepillo de dientes para las juntas de las baldosas.

Soy otra.

La epifanía

Sin embargo en lo más profundo de mi ser viviente intuía que algo, como el tenedor en la peli «Yo Claudio», no encajaba.

Tras unos días (puede que fueran dos o tres o cuatro) de paseos meditativos, paño en mano impregnado en alcohol, he ido descubriendo un montón de cosas de uso diario que se han convertido en elementos sospechosos.

Y he pensado con toda lógica… ¿Le estará pasando a alguien lo mismo que a mí?¿Estarán percatándose mis vecinos de que vivimos rodeados de Oopartsout of place artifact u objetos fuera de su tiempo?

Después de la 4K charla TEDx en la que mi capacidad de observación se ha visto renacida, he pedido a mi nutrida red de amigos en pijama y familia desquiciada que me envíen fotos de esos artículos tan necesarios en su momento y tan ridículamente absurdos ahora.

Después de una selección en la que he eliminado los sujetadores y los rollos de papel higiénico por lo manoseado del tema (¿?), os muestro el montaje fotográfico muy picueto con lo que se lleva y lo que no.

¡El IN&OUT de nuestra cotidianidad confinada!

Las conclusiones

Los paraguas y abonos transporte han pasado a mejor vida, mientras que la lejía y la cerveza se han «coronanado» entre los primeros puestos.

Es asunto serio y estamos ante un estudio sociológico de largo recorrido pero no creo que supere la revisión académica por pares. 

Dejaré mis conclusiones en un pre-print o ni tan siquiera, pero os invito a dar una vuelta por vuestras jaulas y ya veréis como encontráis algún Oopart que por insignificante que os parezca… ¡de repente se transforma en un objeto extraordinario!

El milagro de la existencia humana.

El día que vuelva a pisar mi felpudo publicaré el resto de mis investigaciones ordinarias, mientras tanto… seguiré disfrutando de mi hogar-dulce-hogar donde nudo a nudo van brotando nuevos Giardinos

#YoMeQuedoEnCasa

 

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