El cisne negro

Despertando

Al fin he podido dibujar mi primera viñeta de la cuarentena: “rara avis in terris nigro que simillima cygno

Los primeros días los he pasado abrazada al bote de lejía, tratando de organizar la subsistencia de la casa y agobiada por mis amigos, familiares, personas enfermas o a las que no les queda más remedio que trabajar con riesgo.

He sido incapaz de concentrarme en la lectura, en alguna serie, en pintar, escribir o hacer todas esas cosas que se supone vienen bien para “evadirse” y que son rutinas a las que yo (artista homeworker) debería estar acostumbrada.

Sin embargo mi cueva no me ha protegido y me he sentido expuesta, paralizada y sin fuerzas salvo para llamar a mis padres aislados en sus casas como todos…

Pero hoy he cogido aire, dejo de quejarme por lo que NO puedo hacer y me centro en lo que SÍ puedo.

Lo que me ha funcionado

  1. Crear un cordón sanitario psicológico radical. Muteando las redes, la televisión (eso desde el minuto cero), rechazando noticias poco fiables, no difundiendo bulos etc.
  2. Hacer mucha pero muchísima relajación apoyada con meditación, Mindfulness, Yoga, Zazén, Kin Hin, Sueños lúcidos, Crossfit, oraciones, practicando a menudo el «no hacer nada» y lo que me echen.
  3. Disfrutar del silencio y del estado de quietud.

Estas decisiones tan simplonas, han logrado que se me vaya quitando la “torta” y ya puedo dejar entrar a mi cisne negro.

Os cuento la historia:

Durante miles de años se pensó que TODOS los cisnes eran blancos. Sin embargo en 1695 unos exploradores australianos descubrieron a los cisnes negros (rara avis)

El filósofo Nassim Taleb desarrolló más tarde la metáfora del cisne negro: se trata de un suceso altamente improbable e impredecible que tiene un alto impacto en nuestra vida y que después de ocurrido puede ser explicado y racionalizado.

La paradoja es que “el hecho de no ver algo, no significa que no exista” y es algo sobre lo que llevan hablando la gran mayoría de  científicos, aunque hayamos preferido ignorarles…

¿Existía la más remota probabilidad de que podría sucedernos algo así? La mayoría sabéis que .

Ser conscientes de que existen los cisnes negros nos impacta y tratamos de vencer nuestra estupidez pero cualquier conjetura pasada nos llevará a error así que tendremos que esperar a que pasen los días para hacer un análisis real que nos prepare para otras pandemias como ésta. Y llegarán porque nunca han dejado de estar.

La incertidumbre nos produce miedo por naturaleza pero también puede ser excitante vivir lo que vendrá después.

¿Quiénes seremos tras este aislamiento? ¿Habremos aprendido la lección? ¿Seremos menos individualistas, más limpios, más responsables y nos uniremos a nivel planetario aportando lo mejor de cada continente? ¿Cambiaremos nuestro modelo de consumo hacia una economía circular?

Hasta que nos podamos volver a abrazar, confío en que el rincón de pensar donde nos ha enviado la madre tierra Gaia, nos esté sirviendo de algo.

#Yomequedoencasa #QuieroTomarmeUnCaféContigo

Nota de Magela: Larry, aunque blanco, no es un cisne, es un pelícano y le sienta fatal que le confundan. Avisados quedáis

 

Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

También te podría gustar...