De los dadaístas a los residualistas

Te propongo un paseo relajado desde el Dadaísmo al Residualismo sin pasar por caja.

Pero primero como en toda vernissage que se precie, debemos vestirnos de etiqueta.

De etiqueta

A todos nos gusta poner etiquetas, imagino que es una buena manera de simplificar nuestra ruidosa mente.

Pero en ocasiones, resulta complicadillo reducir un concepto muy amplio en una sola palabra.

Espero que con este artículo aclaremos algunos términos y pronto verás que la suma de residuo+reciclaje+arte no es tan nueva en el mundo artístico pero inspiró lo que hoy llamamos RESIDUALISMO.

Arte Dadá

El término nace en Suiza en el 1916 por Tristan Tzara y pronto se suman algunos artistas que cuestionaban el canon artístico y literario. Era un arte (mejor un antiarte) provocativo que pretendía despertar del letargo a los creadores de la Primera postguerra Mundial.

«Los dadaístas sabemos que los negros kru llaman dadá al rabo de la vaca sagrada»

¿Y eso qué narices significa? ¿Quién no se ha mosqueado frente al alguno de los ready-mades de Duchamp?

¿Acaso esa fuente no es en realidad un urinario sacado de cualquier vertedero? ¡Por supuesto! diréis y como la mayoría de críticos indignados pensaréis que os están tomando el pelo.

De eso se trataba precisamente, aunque no pretendía insultarnos a nosotros como espectadores sino al mercado del arte y hoy se la considera como la obra de arte más influyente del siglo XX.

Arte Povera

En Italia, en 1967 y con el Dadaísmo dando coletazos, el crítico de arte Garmano Celant acuña el término “Arte pobre” que describe el trabajo de una generación de jóvenes artistas que utilizaban materiales de fácil obtención, como madera, hojas o rocas, vajilla, telas, carbón, arcilla, u otros objetos de desecho, considerando esta materia prima como carente de valor (basura), de ahí lo de «pobres».

Era una reacción activa en contra de la presión que ejercía sobre ellos el mercado del arte.

Su inconformismo se refleja en unas obras que rompen el patrón establecido como los «Pájaros disecados» de un jovencísimo Richard Serra (autor de «La materia del tiempo» en el Guggenheim de Bilbao), el traje de fieltro de Beuys o el famoso iglú de Mario Merz.

Land Art

Casi al mismo tiempo que el Povera nace el Arte de la tierra o Land Art, pero ésta vez no en Europa sino en Estados Unidos, dónde un grupo de artistas echan el cierre a sus estudios y deciden actuar sobre la tierra misma como si se tratase de un enorme lienzo que transformar a su antojo.

Mantienen su oposición al mercado del arte igual que los povera pero son más radicales al negarse a encerrar sus obras en museos o galerías (aunque algunos sí lo hicieran).

Se trata de alterar el paisaje y permitir la erosión al aire libre viendo en lo efímero un paso más de su actuación artística.

Su mayor propósito es mostrar el arte a través de un paisaje natural y hacer conciencia de la relación vital del ser humano con la naturaleza.

Muchos fueron criticados y todavía se alzan voces por «entrar como elefante en cacharrería» y alterar de una manera nada sostenible el paisaje. Véase el revuelo que todavía continúa con Chillida y la montaña Tindaya…

Son impactantes los enormes lienzos con los que Christo envuelve montañas o rodea islas, los círculos de la cosecha de Oppenheim, la gigantesca pinza de Walter di María o las piedras apiladas de Sanguinetti.

Por cierto, a ver si nos dejamos de tonterías y de colocar montañitas de piedras que tiene más consecuencias en la ecología y el paisaje de las que te imaginas.

Eco arte o arte ecológico

Tirones de orejas aparte, el ecoarte toma su esencia del Land Art pero a diferencia de éste, hay un respeto y un cuidado formal con la naturaleza.

Si el primero entra con bulldozers en la tierra, los ecoartistas cuidan los pequeños detalles para que su intervención no provoque daño alguno ni altere en exceso el espacio natural.

Todo apunta a que es la creadora española Rosa Lima la primera en desarrollar el concepto Nature Art pretendiendo concienciar sobre la urgente necesidad de preservar el medio ambiente.

Uno de los mejores exponentes son las obras de Herman de Vries donde queda patente su amor infinito a la tierra. También Ai Weiwei es un digno referente con su memorable instalación Sunflower Seed en la Tate Gallery de Londres  con millones de pipas de girasol sobre las que se podía caminar pero que en realidad eran pequeñas piezas de cerámica cocidas y pintadas a mano por más de mil trabajadores (puedes ver aquí el making of)

Arte del supra reciclaje o upcycling art

Se desconoce el nacimiento «oficial» de este movimiento pero podría ser que partiera del Drap-Art o trash art en 1996 y se trata de todo objeto, creado a partir de elementos de deshecho, lo que sí es evidente es que está muy relacionado con el mundo de la moda sostenible/slow fashion.

Algunos se denominan ARTivistas porque existe una intencionalidad clara de denuncia, a pesar de que corren el riesgo de que sus obras pierdan su esencia artística en beneficio del activismo.

Inquietantes son los animales callejeros del portugués Bordalo II pero me gustaría destacar a Vik Muniz puesto que es uno de los pocos que añaden un fin social a su trabajo y es digno de elogio. 

Os recomiendo ver su documental The Waste Land donde un grupo de recicladores del vertedero más grande del mundo en Sao Paulo (hoy clausurado) se incorporan al proceso de creación y les cambia la vida.

Y así llegamos al Residualismo

Los artistas residualistas, admiramos y respetamos a los artistas que nos precedieron y que recurrieron a la reutilización de materiales y soportes para la creación de sus obras, reconociendo que existe una conexión con el Dadaísmo y los movimientos surgidos a partir de los años sesenta, el Arte Povera, el Nuevo Realismo y su más reciente expresión en el Trash y Upcycled Art con los que mantenemos algunos puntos de unión.

Te invito a leer el Manifiesto del Residualismo completo

Síntesis

No he hecho mención a nuestros antecesores prehistóricos porque daría para un libro gordo, pero ya habéis visto cómo los artistas nos apoyamos en materiales sencillos que tenemos «a mano» por tanto, trabajar con desechos, no es un recurso tan rompedor.

Tampoco hemos hablado de la buena relación que vive el arte del reciclaje con ciertas organizaciones medioambientalistas y empresas concienciadas porque lo dejaremos para otro artículo, pero es evidente que el arte sigue siendo el mejor medio de expresión y fiel reflejo del momento social e histórico que vivimos y la verdad… no pinta nada bien.

La sabiduría está en la naturaleza y ayudar a preservarla es un asunto URGENTE en el que TODOS estamos implicados.

 

Puede que también te guste...