Skip to main content

Elegir bien no habla de volverte dura ni egoísta. Habla de algo mucho más preciso: de aprender a elegir desde el cuerpo, no desde la costumbre ni desde el miedo.

Hay un momento, normalmente después de los cuarenta y tantos, en el que algo se desplaza dentro. No es una crisis ni una iluminación repentina. Es un cansancio fino, persistente. Un cansancio que no se alivia durmiendo más ni organizando mejor la agenda.

Es el cansancio de agradar.
De explicar de más.
De suavizar lo que piensas para no incomodar.
De elegir lo “razonable” para mantener la paz, incluso cuando la paz te deja al borde de ti misma.

Este primer capítulo de Elegir bien no habla de volverte dura ni egoísta. Habla de algo mucho más preciso: de aprender a elegir desde el cuerpo, no desde la costumbre ni desde el miedo. Ahí la respiración consciente deja de ser una moda de bienestar para convertirse en una herramienta radicalmente práctica.

Escucha este METAdamas: Respirar hondo y dejar de complacer: el primer paso para ser tú


🔗 En Spotify
🔗 En Apple Podcasts
🔗 En Amazon Music
🔗 En iVoox

Cuando agradar deja de compensar

Durante años muchas mujeres hemos creído que elegir bien era cuidar la armonía. Que si todo estaba tranquilo, estaba bien. Que ceder un poco más era sabio.

Pero ese “poco más” se acumula.
Y la armonía, cuando siempre se sostiene desde el mismo lado, acaba siendo asimétrica. Al principio no se nota. Funciona. Pero un día el cuerpo pasa factura: cansancio, irritabilidad, una sensación difusa de desconexión de lo que realmente quieres.

No es baja autoestima.
No es indecisión.
Es sobreadaptación.

Y la sobreadaptación no se corrige pensando más, sino regulando el sistema nervioso.

Respiración consciente: mucho más que calmarse

Ser precisa aquí importa. La respiración consciente no es una técnica para “sentirse bien”. Su función más potente es crear espacio interno para elegir con claridad.

Cuando el cuerpo vive en alerta constante, aunque sea una alerta suave, decidimos buscando evitar conflicto, no siendo fieles a nosotras mismas. Elegimos para no molestar, para no decepcionar, para no tensar el ambiente.

La respiración consciente actúa sobre esa base: no cambia lo externo, pero cambia desde dónde respondes.

Antes de elegir, colócate. No decidas “mejor”; decide desde un lugar más estable.

Elegir desde el cuerpo, no desde la cabeza

Nos han enseñado que elegir bien es pensar bien: analizar pros y contras, prever, ajustar. Pero cuando el cuerpo está fuera de eje, la mente solo justifica decisiones tomadas desde el miedo.

Elegir desde el cuerpo no es impulsividad. Es escucha somática: notar cuándo algo te contrae y cuándo te expande. ¿Cuándo dices sí con alivio y cuándo con resignación?

Ahí entra la respiración consciente: es la vía directa para recuperar esa escucha.

La coherencia cardíaca como base del límite

Trabajamos con una forma concreta de respiración consciente: la coherencia cardíaca. No es exótica ni complicada. Es clara, elegante y eficaz.

Consiste en inhalar y exhalar en un ritmo regular, cinco segundos inhalando, cinco exhalando, durante varios minutos. Ese ritmo envía una señal nítida al sistema nervioso: no hay urgencia.

Y cuando el cuerpo entiende que no hay peligro, la necesidad de agradar baja.
No porque te vuelvas fría, sino porque recuperas tu eje.

Escucha este METAdamas: Respirar hondo y dejar de complacer: el primer paso para ser tú


🔗 En Spotify
🔗 En Apple Podcasts
🔗 En Amazon Music
🔗 En iVoox

¿Para qué sirve en la vida real?

La coherencia cardíaca te sirve cuando:

  • Vas a tener una conversación difícil.
  • Postergas una decisión laboral.
  • Te incomoda responder ciertos mensajes.
  • Quieres decir “déjame pensarlo” sin sentir culpa.

No te dice qué elegir. Te devuelve al punto donde volver a elegir es posible.

Cómo practicar sin rituales innecesarios

No necesitas incienso ni cojines. Solo respirar diferente.

  • Siéntate con la espalda apoyada.
  • O camina despacio.
  • Inhala por la nariz contando cinco.
  • Exhala igual, contando cinco.
  • No fuerces. Mantén el ritmo unos minutos.

Lo importante no es hacerlo perfecto, sino quedarte un ciclo más cuando aparece la urgencia de actuar.

Elegir sin agradar no te vuelve dura

Dejar de agradar no te hace antipática. Te hace exacta.
La exactitud no busca conflicto, pero tampoco lo evita a cualquier precio. Es una forma de presencia tranquila, sin necesidad de explicarse.

Elegir desde la respiración consciente no te aleja de los demás; te acerca a ti.

Y desde ahí, curiosamente, las relaciones también respiran mejor.

Respiración consciente y autoridad tranquila

Toda esta serie parte de una idea: la autoridad no se impone, se sostiene. Y se sostiene desde el cuerpo.

Cuando respiras con atención, tu postura cambia. Tu tono baja. Tu mirada se asienta. No por técnica, sino porque ya no necesitas pedir permiso.

Eso es autoridad tranquila.
Sin ruido. Sin rigidez.

Lo que aprenderás en este capítulo

Aprenderás a:

  • Detectar cuándo eliges para agradar.
  • Reconocer las señales corporales de la sobreadaptación.
  • Usar la respiración consciente para volver al eje.
  • Tomar decisiones pequeñas desde lugares más limpios.

No es un capítulo para “arreglarte”. Es un capítulo para recolocarte.

Elegir bien como etapa vital

Elegir bien no es una consigna ni una moda. Es una etapa. Una manera de estar en el mundo cuando ya has vivido lo suficiente para saber que agradar sale caro.

La respiración consciente es su base porque te devuelve el criterio interno.
No el aprendido.
No el esperado.
El que se siente primero en el cuerpo y luego se vuelve palabra.

Una invitación silenciosa

Este capítulo abre una serie de cuatro. Cuatro respiraciones. Cuatro decisiones clave. No es un viaje rápido ni espectacular: es un recorrido hacia lo esencial.

Si este texto no te hizo “entenderte” más, sino sentirte más, estás justo donde tenías que llegar.

Escucha este METAdamas: Respirar hondo y dejar de complacer: el primer paso para ser tú


🔗 En Spotify
🔗 En Apple Podcasts
🔗 En Amazon Music
🔗 En iVoox

Artista, escritora y comunicadora. Madrid, Spain