¿Ecoansiedad, ecosofocos, ecoagobio?

He amanecido acuñando un nuevo término y comprenderás que el palabro no tenga ninguna base científica o médica, pero creo que te puede interesar:

los ⇒⊂ ECOSOFOCOS⊃⇐

De ello hemos hablado en Madresfera

Puedes escuchar el podcast aquí:

EL ORIGEN DEL MAL

Si me sigues, verás que llevo unos cuantos años sumergida (como muchas y muchos) en todo lo relacionado con el cambio climático (de ahí el nacimiento de los Giardinos, los Latidos Reciclados, los ecotruquis o la serie Ay Magela) y la vida parecía estar alineada hasta que sufrí mi primera intoxicación de datos apocalípticos y empecé a resoplar.

El primer sofoco apareció en la ducha mientras peleaba con la pastilla de champú sólido (no me acostumbro), el segundo arrebato cuando me leí del tirón mil papers y libros sobre medio ambiente que tenía atrasados y el tercer penterre cuando recurrí al insecticida para asesinar a una familia de moscas negras que pasaban mucho de mi bote atrapa-bichos con azúcar y vinagre.

¿Acaso tengo la piel más fina?¿Por qué me duelen estos pequeños gestos si antes ni los veía? ¿Me estoy sometiendo a hábitos cada vez más estrictos? ¿Me incomoda que alguien me pille «in fraganti» con un paquete de tranchetes?

JÓVENES ESTRESADOS

La Generación Greta está rechazando la sociedad de consumo en la que nos hemos criado algunas de nosotras y su sentido de la propiedad es completamente distinto. Están renunciando al plástico, a los superembalajes, a los productos procesados, a la fast fashion, al transporte aéreo y a mil movidas más que a nosotras nos parecían estupendas, pero por desgracia no todos lo llevan igual de bien y la presión les está pasando factura.

La Asociación Estadounidense de Psicología describe la ecoansiedad así: <Temor crónico a un cataclismo ambiental. Estrés causado por observar los impactos aparentemente irrevocables del cambio climático y preocupación extrema por el futuro propio y de la humanidad>

Parece que los jóvenes están más expuestos y comienzan a tener (poca broma) falta de sueño, dificultad para concentrarse, tristeza, palpitaciones, sudoración etc…  Unos acusan a Greta de ser demasiado taxativa <Queremos que los adultos entréis en pánico> otros reconocemos que ella está despertando a la humanidad dormida y que en un año ha sacudido más conciencias que todos los activistas, ecologistas y ONGs reunidos. Pero el coste, no sólo para ella, sino para muchos puede ser elevado.

ECOANSIEDAD

Ecoansiedad es un término que se empieza a escuchar de manera generalizada y es preocupante. Lo he comentado con amigos que están en primera línea de frente y reconocen haber sentido el abismo bajo sus pies.

En ocasiones se han sentido solos, frustrados y desangelados cuando han acudido a zonas donde el daño puede ser irremediable (véase el desastre del Mar Menor) pero ¿es necesaria tanta divulgación catastrófica? Desde luego es un asunto delicado de tratar.

En la COP25 de Madrid tendremos acceso a datos y decisiones que no nos van a alegrar el día precisamente. La clave es ¿cómo reaccionar y afrontar el cambio sin hacernos daño?

Decir Ecosofocos o ecoagobios son términos más suaves, y aunque tampoco son bonitos, al menos se pueden remediar con paliativos eficaces.

Más de una vez nos habréis escuchado al hablar en los ecotruquis madresféricos que la sensación de bienestar al ponerlos en práctica es inmediata. Asumimos que la pelota está en el tejado de nuestros dirigentes y legisladores pero no por ello vamos a abandonarnos en el «nada se puede hacer» o en el «que lo arreglen otros».

Sentirte impotente es la puerta de entrada a la ansiedad.

El negacionismo ante la evidencia de un cambio climático demostrado científicamente tiende a desaparecer, pero no permitamos que nos invada ahora la apatía o la desesperanza porque regresaremos a la inacción.

Lee, investiga, colabora, rechaza, exige, protesta, dibuja, crea, aporta tus propias ideas y compártelas porque seremos capaces de enfrentarnos al cambio antropocéntrico de una manera global.

REFLEXIONA Y RESPIRA

Cada vez que te suba la caló reflexiona sobre éstos tres items:

  1. ¿Qué estoy comiendo?
  2. ¿Cómo estoy viajando?
  3. ¿Qué estoy comprando?

Comparte tu preocupación y tus avances pero no te agobies. El asunto es de extrema gravedad pero hiperventilar no es el mejor remedio.

Ve paso a paso, no hagas cambios bruscos, aligera tu agenda, retorna a la naturaleza, toma aquellas decisiones sostenibles que te hagan sentir bien y que sean buenas para los demás, minimiza tu consumo, no te olvides que los problemas se asustan con la alegría y el optimismo.

NO TE OLVIDES DE RESPIRAR y +VIVIR+


Puedes escuchar el podcast aquí:

¿Ya tienes tu novela «Magela en la isla de plástico»?

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