Queridos Reyes Magos

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Queridos Reyes Magos,

Os extrañará que os escriba después de algún tiempo de silencio y os agradezco los regalos que con tanto amor habéis dejado sobre mis zapatos estos últimos años. Iba a pediros un colorete y un libro electrónico, pero francamente… puedo prescindir de ello. He recapacitado porque hay algo que necesito con relativa urgencia: UN LÁPIZ.

Un lápiz para agendar cada encuentro humano y sentirlo como algo sagrado. Para marcar en el calendario los días en los que me siento feliz y satisfecha. Para chequear cada ítem de mi “lista de cosas que hacer antes de morir”. Para escribir otro cuento y dedicarlo a cada persona que espera de mí, algo más que una insulsa dedicatoria. Para bocetar paisajes y tomar apuntes del poco “mundo natural” que nos queda. Para descubrir lo que me complica la vida y subrayar lo que hace que me implique más en ella. Para que no olvidar que todos somos educadores de la cabeza, el corazón y las manos de los niñ@s. Recordar que el Arte es un buen antídoto contra el miedo y que la Filosofía nos ayuda a hacer más preguntas y menos suposiciones.

Quiero pintarrajear bigotes a los que aparecen en la lista Forbes, verrugas a los que hacen el informe Pisa y orejotas a los que actúan desde la queja y contagian su mal rollo. Quiero dibujar corazones en los muros y escribir versos libres.

Necesito un lápiz para usarlo como puntero y denunciar lo que hace daño y al que hace daño. Como baqueta para mis días sin ritmo o como alfiler para sujetarme el moño y señalar que estoy hasta el mismo de la falta de compasión (propia y ajena).

Si puede ser un lápiz acuarelable mejor (no importa el color) para cubrir con veladuras a mis dioses que nacen de la niebla. Si puede ser con goma ¡estupendo! y así limpio el agua que ahoga a los peces, elimino la basura que se acumula en el vertedero oceánico y borro la miseria (propia y ajena).

Necesito un lápiz para copiar a l@s creador@s que se inspiran en la naturaleza y la protegen, a los que no han perdido su autenticidad y a los que siguen plantando semillas en el desierto…

Pero sobretodo necesito un lápiz para colocarlo entre mis dientes y obligar a mi cerebro a pensar que estoy sonriendo. No puedo permitirme seguir sumando días en lo que mi sonrisa no nace espontáneamente.

Esto es lo que os pido queridas Majestades Magas, pero agradeceré lo que os dignéis traerme.

En realidad, hoy sigue siendo mi noche mágica en la que no necesito un lápiz para sonreír.

Marta
Zaragoza 5 de enero de 2017

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