Obsolescencia

Abril es el mes de la regeneración y en los #ecotruquis de Madresfera nos hemos centrado en la obsolescencia.

Ya puedes escuchar el podcast o ver el programa aquí:

Orígenes

Toda historia tiene un comienzo y el origen de esta palabra tan enrevesada nace el 23 de Diciembre de 1924 cuando un grupo de fabricantes de bombillas, Osram, Philips y General Electric entre otros, se reúnen en Ginebra y crean el Cártel Phoebus.

¿Qué pretendían? Sencillo, que las bombillas no excedieran las mil horas de uso y así conseguir aumentar ventas y beneficios. Negociete redondo al que los consumidores nos tuvimos que adaptar aunque sabemos que nos la estaban pegando. Véase la batalla de Benito Muros y su bombilla longeva.

Para colmo, tenemos un precedente luminoso que nos está dando sopas con honda.

Es la famosa bombilla en el parque de bomberos de Livermore que permanece encendida después de 111 años y está a punto de cumplir el millón de horas de luz. Si no lo crees pincha aquí y conecta con su webcam que la graba las 24 horas del día. Se dice que ésta dama centenaria ha dado ya matarile a varias cámaras en estos años…

Por tanto, poderse se puede, pero no queremos fabricar productos duraderos so pena de cargarnos el sistema capitalista y de consumo.

Obsolescencia clásica

Sabemos que todo tiene un tiempo limitado de vidaobsolescencia, pero si a este término le añadimos ⇒ programada estamos ante una de las peores ideas que ha tenido el ser humano.

¿Se te ha fundido la nevera justo cuando se acababa la garantía? Tranquila, no estás sola.

La ley europea obliga a los fabricantes a ofrecer una garantía de dos años por cada bien nuevo pero a partir de ese tiempo cada fabricante es libre de alargarla o terminarla.

Hay un documental ilustrativo que te recomiendo ver: «Comprartirarcomprar»   aunque algunos temas no se tocan como la obsolescencia de las semillas o de los medicamentos.

Imagino que nombrar a Monsanto-Bayer es como invocar al Demogorgon. No abriré ese melón pero hay estudios que afirman que un medicamento puede ser efectivo durante más tiempo del que pone en el envase y que abusar de semillas estériles tampoco es buena idea. Ahí lo dejo, pero volvamos a lo que nos ocupa.

Cuando decimos Obs. programada no nos referimos a incorporar un chip de la muerte que obliga a un cacharro a suicidarse un día concreto (aunque con las impresoras pasa algo parecido) sino al uso de componentes débiles en su fabricación, en su mayoría piezas de plástico, que hacen que se averíe antes de lo deseado.

Clases de obsolescencia

Además de la obsolescencia incorporada o clásica, hay otros cuatro tipos más:

  1. Obsolescencia por reparación. Es decir, tenemos un aparato estropeado pero vete a saber cómo diablos se abre, no tenemos las herramientas adecuadas y para colmo, si está dentro de la garantía (cosa rara) y comprueban que lo has manipulado, adiós a la cobertura. La frase «mejor tirarlo y comprar otro nuevo» va redonda en este caso y también hay que tener en cuenta que muchas veces no existen recambios porque al fabricante no le interesa.
  2. Temporal. Es muy común en los juegos y programas tecnológicos que constantemente van actualizándose y ya no sabes en qué versión dospuntoequis vives.
  3. Funcional. Estás tan feliz con tu coche y en menos de un año lanzan el mismo modelo pero con nuevas prestaciones o funcionalidades ¿Recuerdas el elevalunas eléctrico y lo looser que te sentías dándole a la manivela? Otro ejemplo sería la cadena: Disquete→ CD→ DVD→ Pentdrive→ Nube de datos.
  4. Percibida o psicológica. Es la más perversa y aquí ya no somos víctimas de los fabricantes sino de nuestro capricho. El mejor ejemplo es una tienda de smartphones y la cola de gente que mata por el nuevo modelo cuando el que tienen les está gritando desde el bolsillo «NO HE MUERTO, SOLO SOY VIEJO» y ni siquiera viejo, porque podría durar otros tantos años más.

Se calcula que el uso de los móviles en España es de un año y medio.

El juicio de los demás

A ello hay que sumarle una percepción social que hace pupita pero que al mundo marketiniano y publicitario les encanta. A saber, tienes un móvil patatero, con la pantalla arañada y una funda de lo más cutre, pues bien, lo dejas sobre la mesa y al instante notarás miradas de desprecio… o eso te parecerá. Justo lo contrario ocurrirá si tienes el modelo más top con el que los influencers se hacen fotos likes♥, entonces serás guay… o eso te parecerá.

Vale que a cierta edad ya no somos tan idiotas, pero trata de aleccionar a tu tropa adolescente y verás dónde te mandan.

Pinta mal pero… ¿podemos luchar contra la obsolescencia? ¡Por supuesto!

Alternativas

No hace mucho se aprobó un neologismo «alargascencia» tampoco es bonito palabro, pero tiene el firme propósito de durar y durar…

Alargar la vida útil de los productos es la razón de la Asociación Amigos de la tierra y lo tienen claro; reparar, reutilizar o recuperar para reducir el consumo de recursos naturales. Te recomiendo entrar en su mapa de locales de reparación y buscar en tu localidad.

Te diré que hace poco llevé mi televisión a uno de estos sitios y por menos de 70€ la tenía arreglada. También es cierto que es el electrodoméstico que menos usamos en casa, pero ese es otro cantar.

Otra buena idea es ir a un Repair Café. Arreglas tu trasto con ayuda y herramientas mientras te tomas un café y socializas, una solución simple, efectiva y muy divertida recomendada para hacer en familia. Todo ¡menos tirarlo!

Repara, intercambia, recicla y reduce tu consumo.

Minimizar y simplificar nuestras vidas es un objetivo inteligente ¿no te parece?

¡Larga vida!


Puedes escuchar el podcast o ver el programa aquí:

Y en éste enlace tienes un listado con todos los #Ecotruquis emitidos hasta la fecha.


El ser humano es un ser extraño. Nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere

 

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