El calcetín de Santa Claus

La lista de «regaladores oficiales navideños» es larga y diversa dependiendo de cada país y comunidad.

El Apalpador, o Pandingueiro, en Galicia, el L’Anguleru de Asturias, el Tientapanzas de Écija, el Olentzero del País Vasco y Navarra, el Tió de Nadal de Cataluña y Aragón, la Bruja Befana de Italia, la cabra finlandesa Joulupukki. el nórdico Jack Frost, la germana Frau Perchta, el chino Dun Che Lao, el japonés Hoteiosho, el Viejito Pascuero en Chile, el Colacho en Costa Rica, el Telapó en Hungría …

El Olentzero es un carbonero mitológico que lleva los regalos el 24 de diciembre en Euskal Herria

Pero no hay quien destrone a Papá Noel y a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente.

Ya sabemos que Santa Claus, cuyo nombre es una interpretación fonética del Sinterklaas holandés, es el resultado del encargo de Coca Cola en 1931 al diseñador Haddon Sundblom.

Pero tenemos que remontarnos hasta el Siglo IV para encontrar su origen en la figura de San Nicolás de Bari, un obispo nacido en Licia al sudeste de la actual Turquía.

Un hombre espigado y piadoso que solía vestir de verde y se adornaba con una mitra de estrellas y cruces, nada que ver con el actual.

A éste obispo, que a su muerte el 6 de diciembre de 343 hicieron santo, se atribuye uno de los milagros que más fama le dio y con el que se inició la costumbre de colgar un calcetín la noche del 24 de diciembre.

La leyenda del calcetín de San Nicolás.

Los hechos, según cuentan los historiadores, ocurrieron así: un padre con pocos recursos económicos, estaba desesperado porque no podía hacer frente a la dote de sus tres hijas casaderas.

San Nicolás que predicaba por aquellas tierras, escuchó el triste lamento y se apiadó de la desgracia de aquella casa. Esperó a la noche, se subió a la azotea y dejó caer unas monedas de oro a través de la chimenea para paliar su situación de pobreza.

La casualidad quiso que las monedas cayeran dentro de las medias de lana que las hermanas habían colgado para secar junto al fuego y el hecho insólito corrió como la pólvora por todo el pueblo.

Desde entonces en muchas casas se colocan calcetines generalmente cerca del árbol de Navidad ya que no todo el mundo tiene chimenea.

Calcetín italiano de la bruja Befana

Calcetines con mucho gusto

Antes decían que regalar calcetines era de mal gusto porque parecía que te importaba poco esa persona.

Disiento.

Recuerdo con mucho cariño los que nos traían los Reyes Magos en casa de nuestra abuela, blancos para gimnasia y azul marino para el cole. Aunque confieso que los leotardos nunca me los puse y me siguen resultando incómodos.

De acuerdo, puede parecerte un regalo sencillo y algo sosete pero entonces no existía el diseño de ahora con tal variedad de colores, tejidos y motivos (pulpos, setas, cactus, dinosaurios, rayas, lunares…) que cuesta elegir.

En los artículos de #DesnudaLaNavidad no puede faltar el valor añadido de la sostenibilidad y aquí el mercado calcetero se reduce un poco.

La soberana inglesa Isabel I, la primera mujer occidental en lucir estas prendas dijo: «Nadie puede competir con la finura y elegancia de las calzas y calcetines españoles que son, no solo buenos, sino artísticos y no raspan la piel»

Talento nacional

Quiero hablarte de SomosOcéano una firma creada en 2016 por Ana Carpintero, una galleguiña valiente que ha sido elegida por Google para ilustrar la plataforma de formación online. Puedes ver su vídeo aquí.

Ana me cuenta su experiencia en una agradable charla: «Cuando regresé a mi tierra, tenía claro que quería hacer algo por mi misma y que reflejara mi amor por ella” y lo resume en tres palabras: Moda. Norte. Salitre.

Calcetines de Somos océano

La empresaria viguesa ha confiado en el algodón orgánico con tintes respetuosos y apostando por embalajes 100% reciclables y reutilizables.

Sus productos (también hace unas sudaderas y camisetas monísimas) son resistentes, gustosos e intemporales pero sobre todo son divertidos.

Cada detalle está mimado y el empaquetado es responsable e incluso personalizado (incluye unas palabras de agradecimiento escritas por ella) Obvio que no encontrarás nada de plástico.

Hasta el cascabel que lo adorna en estas fechas, lo podrás colgar en tu árbol o volverlo a utilizar en otro de tus regalos.

Busca y compara

Siempre te recomiendo descubrir lo que ofrece tu propia comunidad (km 0) y más ahora que los mercadillos navideños están en plena campaña, porque estoy segura que encontrarás preciosos regalos para estas fechas y así tienes la oportunidad de conocer en persona a cada creador.

No obstante, dispones de un buen directorio en The Go0od Shop, con una buena selección de productos únicos, atemporales y duraderos, con una fabricación transparente, responsable y de proximidad.

También puedes darte un paseo por el escaparate de La Ecosmopolita, el Blog urbanita en busca de una vida sostenible y por Slow Fashion Next, (aquí mi entrevista a su directora Gema Gómez)

Y por último te animo a crear tu propio calcetín de Navidad, no vaya a ser que a San Nicolás se le escape otra moneda y te pille desprevenida.

Encontrarás multitud de tutoriales en Internet y puedes hacerlo a crochet, ganchillo o a punto de cruz, ¡todo lo que tus «manitas» te permitan! A Santa Claus le encanta la originalidad, estoy segura.

¿Entramos en el nuevo año con buen pie?

Algunos extractos de éste artículo forman parte de los #Ecotruquis que comparto en el mejor PODCAST del mundo mundial → ¡Buenos días MADRESFERA!← puedes descargarlos tanto en Ivoox como en Youtube y Spreaker.
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