El alumno inocente

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Llevo un tiempo tras los pasos de un maestro (que no de un profesor) César Bona se llama y da clases en un cole de Zaragoza, ciudad donde ahora vivo tan ricamente. Me mandaron un enlace a un artículo con una orden: <mira Marta lo que dice este tío!!> y yo, de talante obediente, lo abrí.

Y es que tengo la gran fortuna de contar con generosos amigos que me reenvían lo leído pensando que puede interesarme, a veces (muchas) aciertan… a veces no. Pero con este César hicieron diana. Posiblemente porque habitemos lugares comunes; a ambos nos interesan los niños, sabemos el gran potencial (también destructor) que tiene la escuela, somos independientes (o lo intentamos) pero también somos soñadores y nos pone que nos digan <eso no se puede hacer> o <todo está inventado>.

Hace poco en una entrevista de radio me preguntaron si me molestaba que me llamaran friki por escribir sobre cementerios (Aquí yace) o por fomentar que a los niños se les hable sin mentiras sobre la muerte (Cipariso) y yo tan pancha solté convencida: <si te llaman loco es que estás en el camino correcto>

Claro que también dije a micro abierto un <nos ha jodío> cuando me preguntaron si me daba miedo morirme… Al pan, pan.

De vuelta a César, se sucedieron varias serendipias que me siguieron acercando a él: la admiración que le tiene Sara una de sus compañeras, el <tienes que conocerle> de mi querida profe/policía Eva que enseña educación vial y las ganas de la directora del colegio de mi hija de ponerse en contacto con él para compartir experiencias. Hice las primeras averiguaciones (google/wiki woman soy) y le he mandé la consiguiente invitación para ser amiguis en el Facebook, invitación que aceptó rápido (gracias por seguir siendo humano).

Ahora ya tiene su Oficial Fanpage (like) y ha sido un placer poder irle guiando en el noble arte de transformar un perfil personal en público o en cómo/cuando/con qué tono publicar y con qué clase hashtags.

Pues bien, hace unos segundos ha colgado un enlace a este artículo titulado: Tres jóvenes emprendedores: el héroe, el pícaro y el desesperado. Os resumo: habla de este maestro, del pequeño Nicolás y del que se estampó con las bombonas de butano contra la sede del PP.

De los otros no digo nada pero… ¿César Bona un héroe? Se me ha escapado un ¡amos anda ya! muy maño y en vez de gandulear con el mando a distancia, me he lanzado a escribir a altas horas de la madrugada, como los buenos escritores. Los héroes tienen superpoderes, supercapas poderosas, coches que te cagas o gatgets que les ayudan a ser invencibles y además se acaban ligando a la más guapa/o (que no al más inteligente). El héroe es el que se lleva los besos y los aplausos. FIN.

Es muy posible que este maestro aragonés gane el millón de euros que otorga el premio para el que está nominado (el único profe de España que opta al Global Teacher Prize) pero, sea el ganador o no, quien subirá al escenario será una PERSONA que pensó que había otra clase de docencia, la encontró, la aplicó y hoy comparte sus avances con sus compañeros ( con los más locos, los otros, los cuerdos seguramente pasarán de él). Ese premio, lo ganará un tipo que se habrá enfrentado a muchos mohínes de directores de colegios a los que ha  tenido que convencer, al que posiblemente no apoyen las instituciones, ni los afines al denostado ministro Wert. Lo ganará un maestro que se detiene a descubrir los talentos ocultos de sus alumnos y los potencia. ¡Qué leches de héroes, ni qué 8 cuartos!

Me gusta César, lo reconozco y me gusta porque yo también tuve la gran fortuna de contar con una maestra en mi vida, Fuencisla del Amo, una de las mejores ilustradoras del país, también para mí. La única que me consolaba cuando me expulsaban de los concursos de pintura acusándome < Saaaaanmaaaaamed!!! Ésto no lo has hecho túuuuu>.

La única que me animó a seguir pintando, a fotografiar, a dibujar, a VIVIR,  a SENTIR y a quien agradezco no estar hoy encerrada en una oficina haciendo el gilipollas y renegando de mi triste vida. (Sin intención de ofender a los que trabajáis en oficinas)

Qué César gane o no ese premio, visto lo visto (leído lo leído), ni a él parece importarle mucho (y dudo que sea una pose) pero si lo gana, tengan claro vecinos del patio, que NO lo habrá ganado un héroe.

Por otro lado, y de ahí el título de este artículo, los ganadores son sus alumnos, niñ#s que tuvieron/tienen la fortuna de que un gran hombre les susurre: <No vienes conmigo a aprender, vienes a ser mejor persona>

César atento a este truco. que funciona: cuando la fama te engatuse para que te creas un héroe, recuerda al esclavo que acompañaba en la cuádriga al Imperator atravesando la Porta Triumphalis entre vítores de la multitud.

Un esclavo que sólo tenía una tarea en la vida, susurrar al oído del César esta frase: <Respice post te, hominem te ese memento> <Mira hacia atrás y recuerda que sólo eres un hombre>

Foto fuente: perfil César Bona en FB

 

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